MUJERCITAS

MUJERCITAS

La soledad de desmarcarse del molde preestablecido es, desde mi punto de vista, el tema central de la obra de Alcott y de esta adaptación de la mano de Greta Gerswig, que comenzó con paso firme en el cine indie, y se afirma como directora de referencia.
Es la soledad como precio a pagar, y la sororidad como valor preeminente, lo que marca esta obra, que deja un poso dulce, la esperanza de que los valores que nos unen a pesar de las diferencias, prevalezcan sobre las disputas cotidianas y los anhelos personales.
La película refleja bien las dificultades a que la propia autora del libro tuvo que hacer frente para verlo publicado (uno de los momentos más emocionantes del filme) las modificaciones que se le impusieron, y la modernidad del personaje/persona de la escritora, representado por Jo March.
Se sabe que Alcott escribía bajo pseudónimo cuentos que no se habría atrevido a firmar, menos aún como mujer, pero a la hora de sacar adelante su novela, hubo de plasmar ciertas actitudes, e incluso un final determinado, para sus protagonistas. La novela tuvo un primer título “La familia patética” que también fue modificado.
La edición, no lineal, embrolla bastante, aunque la propia directora ha dicho que ése es el efecto buscado, ya que su intención era que la realidad adquieriese una consistencia etérea, mezclándose el presente con los recuerdos, y dejando en el aire si lo recordado es fiel a la realidad o un producto subjetivo de Jo March.
El personaje representado por Florence Pugh es, por otro lado, el más logrado. Esta actriz ya nos tiene acostumbrados a trabajos brilantes, como en la brutal «Midsommar», y aquí de nuevo le extrae todos los colores a su personaje.Tiene una evolución interesante y muestra una sombra más clara que la de las demás hermanas que, no obstante, en esta adaptación, cubren más matices que en anteriores.
Jo March refleja perfectamente el temperamento literario, las inseguridades y los sueños de una escritora, y es emocionante, a la vez que profundamente triste, ver cómo trata de luchar contra la realidad y contra un destino, en concreto el de su hermana menor, con la misma pasión con que crea las ficciones. No se rinde, no quiere doblegarse.
En definitiva, es una obra de su época, pero que se mantiene vigente por lo humano de sus personajes y por su búsqueda incansable de felicidad y realización, al margen de géneros.
No pude dejar de pensar en otras adaptaciones de clásicos como “Romeo y Julieta” de Baz Luhrmann, más de mi gusto como adaptación, pero sin duda esta es una película muy recomendable y que permanecerá como buena adaptación de “Mujercitas”, fiel a un clásico iniciático que ha influido a generaciones de mujeres, impecable, y con un gran elenco.
Estefanía Muñiz

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